"Con este motivo hicimos delante de diferentes discípulos de la Escuela de Medicina algunos experimentos con los animales. Compusimos una mezcla de vidrio molido con la pasta destinada para los perros, pero ninguno de los animales a quienes se dio, sintió el más leve accidente a pesar de que dimos polvos finos y gordos. Todos estos hechos prueban pues, de la manera más incontestable, que el vidrio pulverizado no es un veneno, si se convierte dicho vidrio en polvo fino y aun imperceptible, como se dice por boca de los facultativos, es una sustancia enteramente inerte y que aun ha sido en algunos casos recomendada y empleada como remedio para algunas enfermedades. El vidrio dice STENZEL es un remedio purificante (remedium mundificanda) y cuando por la masticación está mezclado con alimentos, puede contribuir mucho a la purificación de las primeras vías. CAESALPIN y muchos otros recomiendan el vidrio molido mezclado con vino blanco para romper la piedra, y en algunas enfermedades de los pulmones para dividir los humores viscosos y disipar las obstrucciones. WARE, NISBET y algunos ingleses recomiendan aún hoy la aplicación del vidrio en polvo como el mejor detergente en algunas enfermedades de la córnea. PABLO ZACCHIAS dice expresamente que se prescribe sin peligro ninguno contra el cálculo. Pero sin adoptar estas propiedades hipotéticas, es a lo menos cierto que se ha prescrito y dado a menudo sin inconveniente el vidrio reducido a polvo. Si los facultativos hubiesen sido más atentos o quizás menos preocupados, hubieran recordado que en muchos electuarios empleados en nuestros días, se han hecho entrar los jacintos, las piedras preciosas y sustancias silíceas más duras y más compactas que el vidrio".