iguen señalando en su informe:
1. Que una indigestión puede ocasionar convulsiones a las mujeres encinta.
2. Que las convulsiones son siempre efectos graves y muy peligrosos, principalmente en las mujeres encinta, por la plétora de líquidos... el estancamiento de la sangre y la compresión de la vena cava por la matriz. Todo ello produce un "exceso de sangre", sigue diciendo BAUDELOQUE, en los vasos del pecho y cabeza y un estupor e incluso una especie de apoplegía. Ésta era la opinión de los médicos prácticos de entonces que habían observado repetidamente en la maternidad de París donde "algunas mujeres eran atacadas de convulsiones en diferentes épocas de su preñez" (eclampsia). Considera que estas convulsiones eran "ocasionadas por una indigestión, o un susto, desazones y en todos estos casos el rostro está encarnado y morado, la vena del cuello se hincha, las arterias de esta parte palpitan con fuerza y en fin todos estos síntomas manifiestan el entorpecimiento que se forma en la parte del cerebro. Algunas veces estas convulsiones son tan violentas, los accesos se suceden con tal rapidez y el efecto es tan fuerte que a pesar de los cuidados que se les prodigan, las mujeres sucumben en pocas horras y perecen en un estado de apoplegía".
1. Que una indigestión puede ocasionar convulsiones a las mujeres encinta.
2. Que las convulsiones son siempre efectos graves y muy peligrosos, principalmente en las mujeres encinta, por la plétora de líquidos... el estancamiento de la sangre y la compresión de la vena cava por la matriz. Todo ello produce un "exceso de sangre", sigue diciendo BAUDELOQUE, en los vasos del pecho y cabeza y un estupor e incluso una especie de apoplegía. Ésta era la opinión de los médicos prácticos de entonces que habían observado repetidamente en la maternidad de París donde "algunas mujeres eran atacadas de convulsiones en diferentes épocas de su preñez" (eclampsia). Considera que estas convulsiones eran "ocasionadas por una indigestión, o un susto, desazones y en todos estos casos el rostro está encarnado y morado, la vena del cuello se hincha, las arterias de esta parte palpitan con fuerza y en fin todos estos síntomas manifiestan el entorpecimiento que se forma en la parte del cerebro. Algunas veces estas convulsiones son tan violentas, los accesos se suceden con tal rapidez y el efecto es tan fuerte que a pesar de los cuidados que se les prodigan, las mujeres sucumben en pocas horras y perecen en un estado de apoplegía".