La herencia de su primo Manuel y la de su mujer al ser ésta ejecutada por la justicia. Dejando actuar a Pelegrina o "ayudándola" eliminaba en un solo golpe a ambos y heredaba ella. Nadie iba a sospechar de ella como inductora del parricidio o autora del mismo. Y probablemente ninguna de las dos fue la causante de la muerte de Manuel Porcar si como parece confirmarse "los polvos de vidrio no son veneno ni siquiera pueden matar por acción mecánica". Bien pudo haber una causa de muerte natural no detectada por los médicos. Pelegrina aparece como una personalidad patológica a todas luces, de carácter anormal y de una estupidez increíble dejando a su paso verdaderos mojones que pudieran señalarla como la autora de un crimen que deseaba cometer pero que quizás no cometió, un crimen que la llevó a la pena capital sin haberlo cometido más que de intención.