Y de nuevo surgen las dudas después de estas opiniones. Sin ser tóxico, en el sentido estricto de la palabra, el polvo de vidrio fue administrado con la intencionalidad de matar. Por ello, basándose en la opinión de los médicos españoles, el Tribunal que juzga a Pelegrina, confirmado más tarde por el Tribunal Supremo, dictamina (siempre basándose en el informe pericial de la Escuela de Medicina Legal de Madrid) "por la forma y cantidad en que se ingirió, puede ser suficiente para producir la muerte a consecuencia de las lesiones gástricas ocasionadas".