La investigación realizada pudo determinar que: durante la enfermedad de Manuel Porcar, su esposa Pelegrina Montuis, que había oído decir que los polvos de cristal eran nocivos pensó dárselos a su marido y al efecto pidió a Antonio Navarrete, que con Venencia Salvador Guel se encontraba lavando en casa del juez de Primera Instancia de Lucena, le proporcionase algún objeto de cristal o vidrio, sin decir el uso que del mismo pensaba hacer, y como la Navarrete le manifestase que en un hueco de la escalera hallaría una base de una copa rota, la tomó y se la llevó a su casa en donde picó y molió el vidrio o cristal con dos piedras, preparando con parte de los polvos que obtuvo, agua y azúcar, un refresco que sirvió en la tarde del 23 de agosto a su marido, el cual dijo que era muy espesa aquel azúcar y aprovechando el día 26 la circunstancia de haberle prescrito el médico dos lavativas de agua de malvas y sal, añadió a éstas los polvos que le restaban, dándole una de ellas por la mañana, Ramona Porcar, prima del enfermo, la cual ignoraba lo que contenía, y la otra por la tarde la Montuis, quien además había puesto a Porcar un emplasto de ajos picados en la frente que le molestó mucho, perturbándole la visión. Pelegrina Montuis fue llevada a prisión acusada de asesinato. Confesó haber administrado a su marido Manuel Porcar, estando enfermo, polvos de vidrio o cristal por la boca y en lavativas. Al parecer, también contó todo a sus compañeras de celda Manuela Radenas y Catalina Ros. Más tarde, se retractó de sus anteriores declaraciones que dijo había prestado siguiendo los consejos de dichas presas, quienes le manifestaron que de ese modo evitaría que le diesen garrote. En el acto del juicio negó naturalmente ser ciertos los hechos que se le atribuían, y dijo que no recordaba lo que había dicho en el sumario. El Tribunal, sin embargo, estimó que la muerte de Manuel Porcar constituía un delito de parricidio cuya autora era Pelegrina Montuis Saura, su mujer, con la circunstancia agravante de premeditación conocida y de haberlo ejecutado por medio de veneno, condenándola a la pena de muerte.