FREILA: Sin embargo, la armonía debía ser tan sólo aparente...

Sin embargo, la armonía debía ser tan sólo aparente porque por aquella misma fecha, Pelegrina como se demostró en la investigación, había ido a Alcora, y en la farmacia de Barrachina, regentada por D. Julio Igual Cabedo, había solicitado se le despachase "aunque costara seis u ocho reales", un medicamento que necesitaba para adormecer a un pariente suyo, vecino de Araga, aldea anexa a dicho pueblo, que debía sufrir la amputación de una pierna. La petición pareció extraña al Sr. Igual quien se negó a suministrar a Pelegrina lo pedido mientras no le llevase una receta médica en la debida forma. Según se probó en el curso de la investigación, Pelegrina no tenía ningún pariente a quien hubiese que practicar tal operación.