Las diligencias señalaban que el año 1887, al parecer, habían llegado a cierta armonía, ya que el 11 de agosto, ambos cónyuges que no tenían herederos forzosos, otorgaron testamento ante el notario de la expresada villa de Lucena, D. Pascual Benages, por el cual se instituían mutuamente en usufructurarios de sus bienes durante su vida.