FREILA: La gente la insultaba al paso aunque otros la compadecían....

La gente la insultaba al paso aunque otros la compadecían. Subió al cadalso con entereza y dijo al sacerdote: "No os vayáis antes de que mi cabeza haya caído. Me lo habéis prometido. Os ruego me perdonéis el tiempo que os he quitado... Os ruego que digáis un De Profundis en el momento de mi muerte y mañana una misa. Rogad a Dios por mí". A lo que contestó Pirot: "Haré lo que me pedís". Y cuenta en su estremecedora obra el abate Pirot: "Se arrodilló seguidamente sobre el cadalso con la cara vuelta hacia el Sena. No estaba asustada. Sufrió pacientemente cuanto le hizo el verdugo para prepararla, cortándole los cabellos haciéndola mover la cabeza en distintas formas, a veces con rudeza. Ella se sometió a esta vergüenza pública con paciencia. Se dejó atar las manos como si le hubiesen puesto brazaletes de oro y se dejó poner la cuerda al cuello como si hubiese sido un collar de perlas". Luego dijo: "Quisiera que me quemaran viva para hacer mi sacrificio más meritorio".