Comenzó el proceso contra esta increíble mujer el 29 de abril de 1676. Ella negó con obstinación todos los cargos y evidencias incluso sus confesiones. Se la acusó de asesinatos, de sodomía y de incesto. Briancourt compareció ante el Tribunal haciendo un detallado relato de la vida de su examante. Mme. de Brinvilliers estaba perdida. Briancourt entre sollozos se dirigió a ella en el curso del último careo exclamando: "Os advertí muchas veces señora de vuestros desórdenes, de vuestra crueldad y que vuestros crímenes os perderían" a lo que ella respondió: "Siempre habéis sido un cobarde Briancourt, y ahora tampoco tenéis valor. Lloráis".