La marquesa de Brinvilliers llevaba consigo en el momento de ser detenida una confesión escrita de todos sus crímenes que sería más tarde publicada por Armand Fouquier en su obra sobre las Causas cé lebres, pero el tono de la misma era tan fuerte que el propio editor no se atrevió a publicar aquello, quitando algunos párrafos y traduciendo otros al latín.