El faraón podía dedicarse a la caza en los desiertos de Egipto, podían cazar toros salvajes, gacelas, órices, antílopes y leones. El faraón Amenhotep III se ufanaba de haber matado más de 100 fieros leones en 10 años; también mató 90 toros salvajes en una cacería. Por lo general, el faraón no corría peligro en sus partidas de caza: le acorralaban los toros en un cercado y allí les azuzaban las piezas. Luego, también utilizaron carros.