FREILA: Medicina china...

Medicina china

Visitar una farmacia china en la República de China viene a ser como entrar en un museo de ciencias naturales en miniatura. Dispuestos en riguroso orden en hileras de cajoncitos, se encuentran los más variados productos animales, vegetales y minerales, cada uno de ellos con un uso específico. Entre este surtido de curiosidades encontramos cinabrio y ámbar para calmar los nervios, cártamo y huesos de melocotón para mejorar la circulación sanguínea, efedra china (mahuan) para producir transpiración y ginseng para fortalecer la función cardíaca.

La preparación de una receta de un médico chino es un proceso digno de ser contemplado. El farmacéutico escoge unos cuantos de los cientos de ingredientes que guarda en sus anaqueles. El paciente los lleva a casa, los cuece hasta transformarlos en una especie de sopa y se los bebe. Ante una poción humeante como ésta, alguien podría preguntarse cuál es el fundamento de este antiguo arte medicinal. Las bases teóricas de la medicina china se sentaron hace más de dos milenios. Una gran parte de los conocimientos médicos ancestrales se han preservado en el cánon secreto (Nei Ching), un extenso documento que recoge las teorías médicas chinas de la época pre-Chin (221-207 a. de C.). La dinastía Han (206 a. de C. -220 d. de C.) produjo una guía práctica para el tratamiento de las enfermedades que resulta fiable y valiosa incluso hoy en día: el Tratado sobre las enfermedades causadas por factores relacionados con el frío (Shang Han Lun) de Chang Chung-ching. Una de las obras de medicina china más famosas es materia médica (Pen Ts'ao Kang Mu), recopilada en época de la dinastía Ming (1368-1644) por Li Shih-chen. Este trabajo enciclopédico inauguró una nueva era en la historia mundial de la farmacología. Incluye la descripción de 1.892 tipos diferentes de medicamentos. Todos estos textos han sido traducidos a diversas lenguas extranjeras y han influido profundamente en los países europeos y del sudeste asiático.