Otra característica será que son construcciones muy sencillas. En un primer momento no se conoce ningún amurallamiento. Surgirán en la cultura tartésica a finales del periodo geométrico (finales del VIII). No hay planificación urbana. Surgen de la aglomeración de pequeñas cabañas de planta circular, de cimientos realizados con piedra, paredes mediante tapial y cubiertas sencillas debido a la estructura simple de techura vegetal. El suelo es de tierra batida o apisonada. Hay dos tipos de poblados, unos muy pequeños dedicados exclusivamente a la actividad minero-metalúrgica (San Bartolomé de Almonte y Chiflón), y otros más grandes como el Cabezo de San Pedro (Hu).