Los padres se encargaban de la educación del niño. Las mujeres permanecían con sus madres para ir aprendiendo las tareas femeninas como hilar, coser, cocinar y fabricar la ceramica. Los varones jugaban por más tiempo y alrededor de los 15 o 14 años estaban preparados par ir a la guerra. Durante su infancia el padre le enseñaba a confeccionar sus arcos y flechas, a pescar y confeccionar sus trampas. Ambos aprendían sus bailes religiosos.