La mujer durante su embarazo se cuidaba de comer determinados alimentos porque pensaban traerían deformidades al niño. Luego del parto el hombre se metía en la hamaca por unos días. Pensaban que el niño estaba aún demasiado unido al padre y lo que le sucediera a él le sucedería al niño. Por este motivo no cazaba ni salía de su hamaca. Si tenía algún accidente o si veía algo que lo impresionaba, podía dañar al hijo haciéndolo enfermar y morir. Asi el hombre se quedaba acostado por mucho tiempo.