Para esta ceremonia, llamada Eunoto, los guerreros pintan sus rostros con pintura rojiza, símbolo de la ferocidad del guerrero. Dejan sus lanzas y sólo van armados con largos palos. Se sacrifica algún buey en un recinto rodeado por las chozas que han construido las madres de los guerreros y se celebran festivas danzas. La celebración llega a su momento más importante cuando las madres se disponen a cortar el cabello de sus hijos. Este hecho simboliza que abandonan la condición de guerreros y que el vínculo materno se rompe para comenzar una nueva vida, tras lo cual un anciano les otorgará el primer consejo de adultos:
“Ahora que eres un adulto, arroja tus armas y en su lugar emplea la cabeza y la sabiduría”
“Ahora que eres un adulto, arroja tus armas y en su lugar emplea la cabeza y la sabiduría”