Invariablemente, verles es un presagio de muerte cercana. Una serie de mitos del Sudeste hablan de Cherokee que se han perdido en unas montañas desiertas; descubiertos por la Gente Pequeña son escoltados a villorrios donde tienen una serie de encuentros mágicos. Las serpientes se convierten en cinturones y las tortugas acuáticas se transforman en asientos. La comida aparece mágicamente, pero si los Cherokee intentan llevársela a su casa se convierte en polvo y ceniza. Con frecuencia, después de conducir a sus visitantes perdidos cerca de sus hogares la Gente Pequeña les advierte que no cuenten dónde han estado hasta pasadas tres semanas. A menudo el Cherokee perdido no hace caso del aviso y muere al poco tiempo.