Los habitantes del pueblo Jemez tenían horror a un monstruo llamado Tsakapí´yadya, que cogía a la gente y se la comía, y capturaba todos los animales de caza. Los aldeanos pidieron a los Niños Gemelos que los ayudasen y después de cuatro días de preparación se fueron todos hacia la casa del monstruo, pero a mitad de camino los Niños Gemelos dijeron a los aldeanos que se volvieran. Cuando llegaron los gemelos el monstruo estuvo muy simpático, les felicitó por su fuerza, su valor y sus cánticos y les ofreció comida. Dijo que harían una competición para ver quien podía disparar una flecha a una montaña del Sur y los retó a apostar su vida en ello.