La idea de que las runas provenían de los etruscos fue aceptada, aunque durante la el período nazi, los revisionistas históricos alemanes y austriacos la rechazaron violentamente, afirmando que las runas eran exclusivamente nórdicas y arias, y que habían nacido en la tierra del norte llamada Thule. Afirmaron además que las runas eran la muestra más antigua de escritura en la tierra y que los alfabetos romano y griego habían derivado de ellas.