Los alfabetos rúnicos aparecieron entre las tribus germanas de Europa central y Oriental. Es posible que algunos símbolos hayan sido adquiridos de otros alfabetos, como el griego, etrusco y el romano antiguo. Las runas estaban hechas por líneas rectas para que los caracteres pudieran cavarse en piedra o madera. Las primeras inscripciones rúnicas datan del siglo 3, aunque es probable que se hayan usado alfabetos rúnicos muchos siglos antes.