El caribú Existía la creencia de que las almas de los caribúes eran especialmente sensibles y requerían una atención y un cuidado particulares. Estaba prohibido trabajar sus pieles mientras se daba caza a alguno. Se consideraba muy peligroso rasparlas porque podía ofender a las manadas y hacer que se fueran antes de poder cazarlas. Los Inuit Caribou, que vivían sólo del caribú, tenían que tomar unas precauciones extremas al tratar con el animal muerto. Cuando lo despedazaban cubrían todas las cosas que hubiera alrededor. No hacerlo era una falta de respeto por el alma del caribú y podía atraer la ira de Pinga.