Otra práctica muy extendida era la de ofrecer una bebida a las nutrias y ballenas muertas echando agua en la boca del animal, o la de salpicarles con ella la cabeza. En las expediciones de pesca de ballenas los Inuit Point Barrow llevaban un suministro de agua para este fin. Se creía que las nutrias y las ballenas eran animales sedientos y la intención era proporcionar alivio a su alma.