Otros restos de animales recibían un tratamiento similar. La cornamenta de los alces y los caribúes se decoraba a menudo con lazos y se colocaba en una plataforma elevada especialmente construida para mantenerlos, junto con los huesos de otros animales, fuera del alcance de los perros del campamento. Los huesos de animales marinos como el castor y el ratón almizclero se devolvían al lago o al río con la petición «Vuelve a renacer en el agua». Los cazadores Cree guardaban a menudo partes de ciertos animales como trofeos o amuletos personales. Entre ellas había barbillas de osos y cabezas disecadas de gansos decoradas y adornadas con abalorios; también pieles de caribúes.