Tras crear y organizar el universo y la tierra, Quetzalcóatl bajó al mundo subterráneo y, tras engañar a Mictlantecuhtli, el dios de la muerte, mezcló su semen con los huesos de los muertos, con lo que dio origen a la nueva humanidad de la Quinta Era, y volvió él mismo al mundo de los vivos. Este episodio de su vida mítica, con su simbólica muerte y resurrección beneficiadora de los humanos, le relaciona estrechamente con otras divinidades de Europa, Asia y África (Horus, Mitra, Dionisos, Tammuz, e incluso Cristo). Según algunas versiones de su leyenda, no fue sólo él quien bajo al inframundo para enfrentarse con el dios de los muertos, sino que fue acompañado también por su hermano gemelo Tezcatlipoca.