SIMEÓN, EL QUE BENDIJO A JESÚS. Simeón ("escuchante") fue un judío típico en cuanto a obediencia a la Ley de Moisés y en cuanto a la esperanza en la venida del Mesías. Dios le había prometido que no moriría sin ver al Cristo. Estaba en el templo cuando María y José, de acuerdo con la Ley, llevaron al Niño para circuncidarlo. Simeón, dirigido por el Espíritu Santo, conoció que el Niño era el Ungido de Dios y lo dedicó al servicio de Dios (Lucas 2:33‑35).