En el colegio de árbitros:
- Hola, buenas; mire, yo quiero ser árbitro.
- ¡Manolo! Ven a tomarle los datos a este imbécil.
- ¡Oiga, imbécil lo será usted!
- ¡Manolo! No vengas, que no sirve.
- Hola, buenas; mire, yo quiero ser árbitro.
- ¡Manolo! Ven a tomarle los datos a este imbécil.
- ¡Oiga, imbécil lo será usted!
- ¡Manolo! No vengas, que no sirve.