Después de una mano de póquer pregunta uno al perdedor:
- ¿Por qué subió usted la apuesta? Está bien claro que el otro tenía cuatro ases. En cambio, ¿usted que tenía?
- Dos reinas... y seis whiskys.
- ¿Por qué subió usted la apuesta? Está bien claro que el otro tenía cuatro ases. En cambio, ¿usted que tenía?
- Dos reinas... y seis whiskys.