Un asiduo fan de las carreras de caballos relataba a un amigo su última aventura en el hipódromo:
-... y me acerqué tanto a la salida de la carrera que iba a comenzar, que de repente, un jinete despistado se me subió encima y me obligó a correr a latigazos.
- ¿Y qué hiciste?
- Nada, quedé en segundo lugar.
-... y me acerqué tanto a la salida de la carrera que iba a comenzar, que de repente, un jinete despistado se me subió encima y me obligó a correr a latigazos.
- ¿Y qué hiciste?
- Nada, quedé en segundo lugar.