En estas épocas de abundancia, se reunían en grandes grupos («asentamientos compactos») en sus campamentos favoritos a lo largo de la costa o los ríos. Era la ocasión para renovar o trabar amistades y, sobre todo, de reconocer la solidaridad dentro de la tribu. Según el relato de Biard, era entonces cuando «se visitaban y celebraban sus consejos de estado; es decir, varios sagamores (jefes) se reunían para tratar... la paz y la guerra, los tratados de amistad y los referentes al bien común».