Independientemente del apoyo a los franceses, el ataque al poblado onondaga (iroqués) formaba parte de la guerra que existía entre las tribus de lengua iroquesa. En realidad, dada la forma de guerrear de los iroqueses, probablemente, los huron no consideraron el asedio a los onondaga como un fracaso, ya que, en general, los enfrentamientos de hostilidad no eran una lucha por conseguir un territorio de caza o unas tierras, sino una prueba para medir la valentía de los guerreros, arrancar una o dos cabelleras y, tal vez, coger prisioneros para torturarles.