Sus aldeas estaban fortificadas y albergaban aproximadamente a unos 1.000 habitantes. Los clanes eran matriarcales, pero las mujeres no poseían toda la propiedad como sucedía en las tribus iroquesas. Característico de los hurones era el "festejo del muerto", ceremonia que se celebraba cada 10-12 años, y en la que se desenterraba a todos los muertos desde la última ceremonia para enterrarlos en una fosa común. Sólo entonces sus almas conocían el descanso. La justicia hurona podía ser muy dura. A los asesinos, les ataban al cadáver del difunto asesinado y permitían que muriera de hambre.
Sus canoas les permitían viajar a grandes distancias, lo que les favoreció para comerciar con la piel, y por lo que seguramente, llamaron la atención de los franceses.
Sus canoas les permitían viajar a grandes distancias, lo que les favoreció para comerciar con la piel, y por lo que seguramente, llamaron la atención de los franceses.