Aunque existían variantes según la religión, los principios de la conducta étnica, el deseo de alcanzar una larga vida, la interpretación de los sueños y los fenómenos del mundo natural estaban siempre inmersos en la actividad de la sociedad. La ética del Midewiwin se basaba en la rectitud para conseguir una larga vida, pues el mal terminaba repercutiendo sobre el ofensor. Estaban prohibidos el robo, la mentira y el uso del alcohol, y se daba gran importancia al respeto por las mujeres. Los miembros masculinos del Midewiwin aprendían a tener serenidad y moderación al hablar y a no ser apresurados en la acción. La ceremonia de iniciación iba dirigida a incorporar el poder espiritual en el candidato, éste elegía una medicina de una de las bolsas que se le ofrecían y se desplomaba inconsciente en el suelo. Las bolsas estaban hechas de pieles de mamíferos o plumas de pájaros y había cuatro clases diferentes de acuerdo con las cuatro categorías a las que se podía pertenecer en el Midewiwin. Un observador describió así este rito de iniciación en la Gran Casa de la Medicina: