Esta costa fue el terreno de conquista de los ingleses. Sir Raleigh llegó a ella en 1548 y mandó a Arthur Barlow a explorar las tierras del interior; tomaron posesión de la región y la bautizaron Virginia en honor de su soberana Isabel 1, la «Reina Virgen». Barlow, en su periplo, conoció a los indios: «Son hombres muy amables, hospitalarios, sin malicia ni disimulo. Parecen vivir en la edad de oro de su historia... ». A pesar de estos afortunados presagios, los intentos sucesivos de asentamiento resultaron un fracaso. John White, al que Raleigh encargó que encontrara el rastro de los antiguos compañeros por las tribus vecinas, sólo pudo constatar su desaparición; dejó detrás de él una nueva colonia de ciento veintidós hombres en Roanoke.