FREILA: Lógicamente, dado el gran valor de la corteza de abedul...

Lógicamente, dado el gran valor de la corteza de abedul en la vida de las tribus de los bosques, existían múltiples referencias a este sagrado material en sus leyendas. Los abenaki, por ejemplo, la llamaban "Gluskabe", que era el nombre de uno de sus héroes divinos, pues según su tradición fue él quien pidió al árbol «que cuidara a los indios». Existía un extendido relato mitológico que explicaba las migraciones de las aves que regresaban a los bosques del Norte tras los duros inviernos. Los pájaros habían sido enjaulados en cajas de corteza de abedul, pero el hombre y los animales de los bosques del Norte las habían roto y con ello los habían liberado voluntariamente; por eso, las aves regresaban todos los veranos para traer el calor y el florecimiento de la naturaleza: simbólicamente, la vida había surgido de una caja de abedul y, por eso, su tronco se adornaba con motivos de pájaros, plantas y arbustos, con una técnica de incisiones (sgraffito).