El proceso de anodizado consiste, básicamente, en la inmersión de las piezas de aluminio en una solución ácida que, por lo general, está constituida de ácido sulfúrico. Posteriormente, gracias a la aplicación de corriente, se produce una liberación de oxígeno cuyo espesor depende del tiempo que ha sido expuesto a la corriente. Para finalizar el proceso, el aluminio es sumergido en agua caliente a fin de cerrar los poros de su superficie. Como se puede intuir a partir del proceso descrito, la capa de óxido que recubre al aluminio proviene de si mismo, lo que permite que ésta se encuentre integrada a la pieza. Una vez terminadas todas estas etapas es posible llamar a este aluminio, aluminio anodizado