Amadis combatió en Santa Marta, era muy hábil, se refugiaba para esquivar la lluvia de flechas y luego atacaba ferozmente a los indios.
Hernando de Soto fue propietario de un lebrel llamado Bruto, éste combatió en La Florida, los indios tuvieron que emplear cincuenta flechas para matarlo cuando atravesaba el cauce de un río. (17)
Hasta aquí, sólo algunas muestras para trazar la acción de los perros en un período menor a los cien años. Ya para la etapa de la colonización muchos canes retornaron a la vida salvaje y, en su condición de cimarrones, asolaban por igual a colonos e indios. Otros, fueron adoptados por los indígenas con los cuales lograron una buena asociación. La mayoría formó parte de un proceso, al igual que el humano, de mestización con ejemplares diversos, y para principios del 1700 la denominación de alano –con la connotación más arriba descripta- pertenecía al pasado.
Para terminar, luego de tanta sangre derramada a causa de alanos y españoles: ¨En la lucha por el poder entre el inca Atahualpa y su hermano Huáscar, por orden del primero todas las mujeres e hijos de Huáscar fueron ahorcados en presencia de éste. A las que estaban preñadas, antes de morir, se les abrieron los vientres para que los fetos cayeran al suelo y, una vez caídos, se los ataban a los brazos¨. (18)
Baste esta última referencia, a modo de ejemplo, para tomar distancia de los anacrónicos enfoques que divinizan lo indígena y demonizan lo español, o a la inversa. Pues, como nos demuestra la Historia, el bien y el mal yacen siempre dentro del hombre, en ciertas épocas se despiertan palmariamente.
Hernando de Soto fue propietario de un lebrel llamado Bruto, éste combatió en La Florida, los indios tuvieron que emplear cincuenta flechas para matarlo cuando atravesaba el cauce de un río. (17)
Hasta aquí, sólo algunas muestras para trazar la acción de los perros en un período menor a los cien años. Ya para la etapa de la colonización muchos canes retornaron a la vida salvaje y, en su condición de cimarrones, asolaban por igual a colonos e indios. Otros, fueron adoptados por los indígenas con los cuales lograron una buena asociación. La mayoría formó parte de un proceso, al igual que el humano, de mestización con ejemplares diversos, y para principios del 1700 la denominación de alano –con la connotación más arriba descripta- pertenecía al pasado.
Para terminar, luego de tanta sangre derramada a causa de alanos y españoles: ¨En la lucha por el poder entre el inca Atahualpa y su hermano Huáscar, por orden del primero todas las mujeres e hijos de Huáscar fueron ahorcados en presencia de éste. A las que estaban preñadas, antes de morir, se les abrieron los vientres para que los fetos cayeran al suelo y, una vez caídos, se los ataban a los brazos¨. (18)
Baste esta última referencia, a modo de ejemplo, para tomar distancia de los anacrónicos enfoques que divinizan lo indígena y demonizan lo español, o a la inversa. Pues, como nos demuestra la Historia, el bien y el mal yacen siempre dentro del hombre, en ciertas épocas se despiertan palmariamente.