La vida de los cátaros estaba fijada por ciertas ceremonias religiosas que celebraban los perfectos, como el melioramentium, por el que abjuraban de la religión católica, y el apparelliamentum, celebrado cada mes y que consistía en una confesión general. Todas esas ceremonias terminaban en un beso de paz, pero para evitar todo contacto directo entre un perfecto y una perfecta se transmitían el beso besando el Evangelio.