FREILA: Se dividían en creyentes y perfectos, los primeros...

Se dividían en creyentes y perfectos, los primeros lo eran a través de una ceremonia llamada convenza y estaban al servicio de los perfectos. Era necesario pasar por duras pruebas para transformarse en perfecto, hasta el punto que muchos de quienes lo intentaban debían renunciar a ello. Al cabo de un tiempo de iniciación se recibía el consolamentum, y desde este momento el perfecto debía llevar una vida irreprochable no teniendo derecho a casarse y, si ya lo estaba debía abandonar a su familia. Nunca comían carne «ni queso, ni huevos, ni ningún ser nacido de la carne por vía de generación o de coito».