Barnard, sus dos compatriotas y el perro Cent arriaron su bote, que los ingleses habían salvado, a muchas millas del continente y partieron en busca de algún puerto americano. Llegaron a Pisco, y de allí puerto en puerto, hasta llegar a Lima. Allí vieron al cónsul estadounidense, quien los ayudó en todo lo que pudo. Le consiguió a Barnard un lugar en el buque Eliza, que partió el 16 de mayo de 1815 hacia el sur. Pero la impaciencia por volver a la patria pudo más con Barnard. El buque Eliza era un pesquero, se detuvo a pescar en una de las islas Juan Fernández, frente a la costa de Chile. Barnard decidió desembarcar y pasar el tiempo en la isla.