Luego del accidente, los ingleses se trasladaron a tierra en un bote y dejaron que el barco se hundiese. Como no tenían muchas provisiones, decidieron ir en busca de ayuda. Enviaron para esto al capitán Brooks, uno de los pasajeros del Isabella, al mando de un bote. La idea era llegar al primer puerto que avistasen, y pedir ayuda. En el bote iban también el teniente Loudin y cuatro marineros. Lo increíble fue que llegaron al Río de la Plata tras recorrer más de mil ochocientos kilómetros. Partieron el 22 de febrero, y llegaron a Buenos Aires el 31 de marzo, tras poco más de un mes de viaje. Una vez en Buenos Aires pidieron auxilio a la estación naval inglesa en el Río de la Plata, al mando del capitán Heywood, quien envió un buque que socorriera a los náufragos. La casualidad nos da otro personaje curioso, este Heywood había sido víctima del famoso motín del Bounty en 1789, sobre el cual se filma-ron dos películas, la última protagonizada por Mel Gibson.