El capitán Charles H. Barnard, protagonista de nuestra historia, era uno de estos marinos; conocía muy bien las Malvinas, por haberlas explorado en expediciones anteriores.
En esta ocasión Barnard había preparado una expedición, que parecía iba a ser un éxito rotundo. Imaginó ir a las Malvinas con una tripulación de marinos experimentados dispuestos a permanecer un invierno en ellas. El plan consistía en que el buque volvería al puerto de origen una vez terminada la labor de caza, pero un grupo de hombres sería dejado en tierra para continuar con la matanza de focas. Cuando el barco volviese, recogería a la tripulación y el cargamento e iría a China, el mejor mercado del momento para vender la mercadería.
En esta ocasión Barnard había preparado una expedición, que parecía iba a ser un éxito rotundo. Imaginó ir a las Malvinas con una tripulación de marinos experimentados dispuestos a permanecer un invierno en ellas. El plan consistía en que el buque volvería al puerto de origen una vez terminada la labor de caza, pero un grupo de hombres sería dejado en tierra para continuar con la matanza de focas. Cuando el barco volviese, recogería a la tripulación y el cargamento e iría a China, el mejor mercado del momento para vender la mercadería.