SEPELIO A BOFETADAS. El día del entierro del boxeador británico Tom Sayers (1826 – 1865) cerca de 30.000 seguidores acudieron al cementerio para darle el último adiós. En el momento de la inhumación, todos se quisieron acercar a la tumba, pero al no poder, la emprendieron a puñetazos.