Algunos, como Ario Montano en el siglo XVI, plantearon que los americanos eran descendientes de unos tataranietos de Noé. ¿Se acuerdan? El del diluvio. Aparece por primera vez con su libro Biblia Poliglota, publicado en Amberes de 1569 a 1573. Montano tenía una concepción bastante original, dos hijos de Jectan, que era biznieto de Sem, hijo de Noé, poblaron América. Ophis llegó al Noroeste de América y de allí a Perú, y Jobal colonizó Brasil. El historiador B. de Roo resucito esta tesis en 1900. Marcio Lescarboto en su libro Nouvelle France publicado en 1612, le otorga el mote de padre de los americanos a Noé, aduce que él se habría preocupado especialmente en poblar la actual América, "pudo conducir allí a sus hijos, y no le fue más difícil ir por el estrecho de Gibraltar a la Nueva Francia (Brasil), desde Cabo Verde (Africa) a Brasil, de lo que fue a sus hijos ir a establecerse en Japón...". Otro que le otorgó el origen de los americanos a los judíos fue Gregorio García, que en 1607 publicó Origen de los indios del Nuevo Mundo, donde trataba de demostrar las coincidencias morales, lingüísticas, etc, que había entre los judíos y los indígenas americanos. Muchos historiadores y filósofos se unieron a la hipótesis judía: Tornielli, Vatablio, el alemán Gilbert Genebrand, André Thévet, y los ingleses Theodore Thorowgood y John Dury, son algunos.