Para el origen de la ciudad de Roma se distinguen dos corrientes una que marca el 580 a. C. como un estadio avanzado de desarrollo político en Roma, y la otra dice que apenas se había constituido como "ciudad". Los primeros aceptan los datos de la tradición romana, según la cual la fundación de Roma fue a mediados del siglo VIII (753 a. C.) ligada a la leyenda de Romulo y Remo, relatada mas arriba, y a la pretendida antigüedad de algunas instituciones típicamente romanas como la gens o el senado. Los segundos, en cambio, fieles a los resultados arqueológicos, sostienen que el nacimiento urbano de Romano puede ser anterior a finales del siglo VII a. C. e incluso a 575 a. C., fecha de la segunda desecación y pavimentación del Foro que permitió la construcción de la ciudad. En tal caso habría que admitir la existencia de una comunidad política romana en una fase preurbana, lo que plantea serios problemas de interpretación histórica tanto a los partidarios del agrupamiento de aldeas en torno al Palatino (tesis sinecista) como a los defensores de la tesis unitaria. Las tesis radicales hacia ambos lados se han abandonado a favor de posiciones moderadas, bien tratando de compaginar los datos de la tradición con la arqueología, bien sopesando la fiabilidad de la tradición historiográfica a la luz de su propio proceso de elaboración. A pesar de ello, la investigación sobre los primeros tiempos de Roma sigue fundamentalmente sobre base arqueológica aunque sin renunciar a los datos más fiables de la tradición, se correspondan o no con la cronología aportada por la arqueología.