La tradición presenta a Roma como una ciudad latina, entre otras, e incluso como una colonia de Alba Longa. En efecto la arqueología encontró numerosas aldeas en estas colinas cuyas tumbas revelan innegable parentesco con las de Roma. Pero los hechos desmienten la anterioridad de las aldeas albanas, postulada por la tradición, respecto de Roma: los hallazgos más antiguos del Foro y del Palatino son contemporáneos de las primeras manifestaciones de la civilización del Lacio.