Rasgos de la zona de Burgos centro.
Esta zona de Burgos, Lara y Clunia, se vería influenciado en gran medida por el contacto con las zonas riojanas, este castellano central, sería el se difundiría de una forma más acusada y sería norma posterior:
- Pérdida del sonido inicial G-, rasgo desconocido en los demás dialectos romances.
- Pérdida de la F- inicial, fenómeno que no se daba ni en leonés ni en mozárabe.
- Pronunciación del fonema prepalatal fricativo sonoro a diferencia del palatal central o lateral de los demás romances.
- Palatalización de los grupos latinos -ct- y -ult- previa consonante implosiva.
- No diptongación ante -yod-, mucho antes que el leonés, aragonés y mozárabe.
- Cambio de -x- por -z- (dentoalveolar africado sonoro en vez de prepalatal).
- Adelantamiento por siglos en el uso de los diptongos ue y ie, en la monoptongación de ie en i, rasgo ya habitual en el burgalés en el siglo X y que no se consolidó más al sur hasta el XIV.
Esta zona de Burgos, Lara y Clunia, se vería influenciado en gran medida por el contacto con las zonas riojanas, este castellano central, sería el se difundiría de una forma más acusada y sería norma posterior:
- Pérdida del sonido inicial G-, rasgo desconocido en los demás dialectos romances.
- Pérdida de la F- inicial, fenómeno que no se daba ni en leonés ni en mozárabe.
- Pronunciación del fonema prepalatal fricativo sonoro a diferencia del palatal central o lateral de los demás romances.
- Palatalización de los grupos latinos -ct- y -ult- previa consonante implosiva.
- No diptongación ante -yod-, mucho antes que el leonés, aragonés y mozárabe.
- Cambio de -x- por -z- (dentoalveolar africado sonoro en vez de prepalatal).
- Adelantamiento por siglos en el uso de los diptongos ue y ie, en la monoptongación de ie en i, rasgo ya habitual en el burgalés en el siglo X y que no se consolidó más al sur hasta el XIV.