100 A. C. Estribos: Los ejércitos griegos y romanos se basaban en la infantería, la caballería se reducía entonces a funciones auxiliares. El caballo de tiro y el carro de guerra fueron perdiendo importancia a medida que se criaban caballos de silla que podían cargar con todo el peso de un soldado armado. Las sillas de montar facilitaron el acomodo del jinete en el lomo del caballo, pero cabalgar seguía siendo algo precario, y la operación de alancear resultaba peligrosa, ya que si el ataque era esquivado, el jinete podía caerse fatalmente de la montura. Era pues más seguro disparar flechas a distancia. Hacia el 100 A. C., en la India, se adopto un lazo de cuero suspendido de la silla, en los que se podían introducir los dedos gordos del pie para mantener al jinete en su lugar. Los chinos, que tenían un clima más frío e iban calzados, necesitaban un lazo más ancho en el que poder introducir el pie. Hacia el 300 D. C., esos estribos (de una palabra germánica que significa cuerda para trepar) se hicieron de metal y lo suficientemente anchos como para retirar con rapidez el pie en caso necesario. El estribo hizo que el jinete se mantuviera firme en su silla, y golpeara fuertemente al enemigo con una lanza o espada sin caer del caballo. A partir de aquí la caballería iría adquiriendo cada vez más importancia. De los chinos lo aprendieron los nómadas del Asia central y de allí pasó a Occidente.