En los huertos solo pueden entrar los hombres purificados. Dentro de cada huerto hay una choza para los ritos, con calaveras de los antepasados, piedras y tallas de madera que representan a los muertos. La finalidad de los ritos es obtener plantas mayores. Cuando se recoge la cosecha, los hombres decoran sus tubérculos más hermosos con máscaras y adornos. Se exponen al público y se celebra una fiesta. Estos ñames sagrados no pueden ser comidos por su propietario, sino que debe ser intercambiado.