Su sociedad es muy individualista. Los hombres se enfrentan para conseguir mayor prestigio, lo que supone mayor poder. Son orgullosos y agresivos y defienden de forma férrea su dignidad. Por ello son frecuentes las disputas y luchas entre los poblados. Aún dado este carácter violento, no suelen ocasionarse heridos, y en caso de que los haya, el atacante debe compensar a la víctima.