Sobre este eje, una triada fundamental: el fuego central que siempre iluminará hacia arriba y el sol por su saliente brillando hacia abajo; en el medio el viento, rodeándolo y soplando por todas partes. Estos mismos principios del orden cósmico son perfectamente reflejados en la estructura de la morada maori. Es decir, el paso de la unidad a la cuadratura por intermedio del triángulo que forman las vigas superiores en caída. Por otra parte, el mascarón koruru es una semejanza del sol y toda la doctrina maori que le rodea está cargada con un contenido análogo. De tal manera que, siempre conviene prestar atención al interrogante de ciertos Tohungas: ¿Quién ha de penetrar hoy la doble naturaleza del koruru?.